Edificios más eficientes, activos más atractivos: cómo está cambiando la demanda inversora

Hasta hace relativamente poco tiempo, el nivel de eficiencia energética de un edificio era un dato complementario durante los procesos de inversión inmobiliaria. Un factor secundario más. Un apéndice en la oferta de venta que podía resultar interesante, pero casi nunca determinante. Hoy no. Hoy la jerarquía ha cambiado y el nivel de eficiencia energética ha pasado de ser uno más entre los muchos posibles complementos de un activo inmobiliario a un elemento esencial del que depende parte del activo en sí. Una realidad cada vez más sólida dentro del mercado.

Por qué los edificios más eficientes están ganando peso en el mercado inmobiliario


El cambio no ha sido repentino. Es consecuencia de pequeños cambios que han ido produciéndose paulatinamente durante estos últimos años. Por un lado, regulatorios, pues la Unión Europea ha ido introduciendo una serie de requerimientos de edificación cada vez más exigentes desde el punto de vista de la sostenibilidad. Tanto que los inversores con visión largoplacista ya han incorporado estas exigencias normativas a sus análisis de valor de los inmuebles. Por otro lado, financiero: los criterios ESG se han vuelto indispensables para competir por financiación. Incluidas subvenciones públicas. Y, por último, de interés: los ocupantes ven la sostenibilidad como un valor clave, especialmente las grandes empresas comprometidas con la sostenibilidad.

Cómo influye la eficiencia energética en la demanda inversora


La combinación de estos tres factores (regulación verde cada vez más estricta, acceso a la financiación marcado cada vez más por los criterios de sostenibilidad y una demanda más interesada que nunca en los edificios eficientes) tiene un impacto en el mercado muy claro: los edificios más eficientes se están distinguiendo en el mercado de una forma inédita.

Más valor, más atractivo y mejor posicionamiento del activo


Los activos eficientes son ya por definición activos más completos: atraen a ocupantes más solventes y se posicionan muy bien en zonas en crecimiento donde la oferta moderna es todavía muy escasa. Hablamos de espacios como los polígonos industriales y las demás zonas de concentración empresarial ubicadas en la periferia. Allí es más sencillo desarrollar proyectos inmobiliarios verdes desde el mismo origen. Además, el precio del alquiler en activos eficientes tiende a sostener mejor su nivel frente a la media del segmento. El riesgo de obsolescencia a medio plazo es mucho menor.

Un factor cada vez más ligado a la rentabilidad


La relación entre eficiencia energética y rentabilidad ya no es teórica. Y es que los activos con mejores estándares energéticos registran menores tasas de desocupación y generan rentas más estables. Además, y como apuntábamos antes, el hecho de que estén orientados hacia la sostenibilidad, el mismo horizonte al que se orientan cada vez más los marcos regulatorios y el deseo de los potenciales inquilinos, hace que su valor sea más estable y duradero, lo que en última instancia se traduce en una mayor rentabilidad acumulada. Puedes confiar más en su atractivo futuro.


Qué implica este cambio para propietarios e inversores


El ascenso jerarquía de la eficiencia dentro del valor de los activos inmobiliarios implica cambios para los propietarios e inversores. Para empezar, está el hecho de que ya no puedan abordar el nivel de eficiencia de sus edificios de manera superficial, sino que han de posicionarlo en el centro de sus preocupaciones. En este sentido, muchos propietarios están invirtiendo ya en soluciones que les proporcionen a sus edificios una mayor sostenibilidad operativa.

Por su parte, los inversores la consideran ya una variable clave, ya que saben que los activos que no la presenten irán perdiendo posicionamiento en el mercadofrente a las que sí. Esto se traduce en que los inversores revisan tanto el estado actual del inmueble como su potencial de mejora, el coste de esa mejora y el impacto que tendría sobre la valoración y las condiciones de arrendamiento. Es un factor que ya no puede desatenderse.

La eficiencia energética como palanca del mercado actual


Las tendencias inmobiliarias más duraderas no son las que responden a un ciclo económico puntual, sino las que están ancladas en cambios estructurales de la demanda. Y la eficiencia energética pertenece a esa categoría: no es una moda de mercado, sino una reconfiguración permanente de lo que hace a un activo deseable, financiable y rentable a largo plazo. De ahí que el sector inmobiliario, y en especial el sector inmobiliario industrial y logístico, apunte hacia una modernización progresiva del parque existente y hacia nuevos desarrollos que integren la eficiencia desde el principio.

En este sentido, en Aliseda Inmobiliaria trabajamos con una visión completa del mercado, identificando oportunidades de inversión en las que la calidad del activo y su potencial de revalorización van de la mano. Por eso tenemos muy en cuenta la eficiencia en los análisis que realizamos. Porque sabemos que ya no puede trabajarse en la inversión inmobiliaria sin él. Si estás buscando edificios en venta con criterios de inversión estratégica, podemos ayudarte a encontrar el activo adecuado.

Artículo anterior

La compañía reúne a cerca de 200 inversores, promotores y profesionales del sector para analizar las oportunidades del nuevo ciclo inmobiliario.

La compañía reúne a cerca de 200 inversores, promotores y profesionales del sector para analizar las oportunidades del nuevo ciclo inmobiliario.

Siguiente artículo

Las oficinas vacías están dejando de verse únicamente como un síntoma de desajuste en el mercado para empezar a considerarse una oportunidad de transformación.

Las oficinas vacías están dejando de verse únicamente como un síntoma de desajuste en el mercado para empezar a considerarse una oportunidad de transformación.