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Casas de pueblos: lo bueno y lo malo de vivir lejos de la gran ciudad

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Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, en los primeros 11 meses de 2015, la venta de viviendas experimentó un repunte del 11,5%. Los españoles se decantan, ahora, por viviendas de segunda mano. Éstas experimentan un auge del 39,2%, en detrimento del 34,5% que caen las de obra nueva.
 Una ocasión sin igual, aún con los tipos de interés en mínimos, para sopesar la genial idea de comprar casas en los pueblos para vivir o convertirlas en segunda residencia o en alojamientos de turismo rural. Veamos los pros y contras de marcharse la eterna pregunta: ¿vivir en el pueblo o en ciudad?

Ventajas de vivir en los pueblos

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1. Contacto directo con la naturaleza



El simple hecho de respirar aire más puro que en una ciudad, con los tubos de escape al rojo vivo y el ajetreo, parece seducir a gran cantidad de españoles. Relacionarse con la naturaleza y no con el asfalto es, desde luego, mucho más saludable. Por este motivo, muchos y muchas deciden desplazarse a rincones mucho más originales y auténticos, donde la mano del hombre aún no ha modificado el paisaje.

2. Menos delincuencia



En los pueblos existe menos índice de delincuencia que en las grandes urbes, sobre todo porque todos se conocen y forman una especie de fraternidad entre sí que impide llevar a cabo tentaciones que el anonimato y el individualismo de las grandes ciudades hace proliferar.

3. El estrés se reduce y se gana calidad de vida



En los pueblos, todo el mundo se conoce. El impersonalismo se reduce y permite llevar una vida más relajada. La comunicación fluye con más naturalidad, la vida transcurre a otro ritmo y esto ayuda a eliminar el estrés típico de las metrópolis.

 

¿Y los inconvenientes?

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1. El ocio es más limitado



El coche, en los pueblos, se convierte en el gran aliado para no depender tanto del transporte público cuyos horarios, en muchas ocasiones, son muy limitados. Sobre todo para la gente joven, los pueblos se suelen quedar pequeños.

Renuncias a parte de tu privacidad

Si en las ventajas analizábamos que, en los pueblos, todo el mundo se conoce, esto puede ser causante de verdaderos quebraderos de cabeza. En los pueblos, las habladurías de unos y otros son la tónica habitual. Todo se sabe.

2. Menos servicios públicos



Los servicios sanitarios, el transporte público e incluso las escuelas pueden escasear, algo que puede ser un elemento de peso para que los pueblos vayan perdiendo poco a poco sus habitantes. De este hecho surge la iniciativa de repoblar: algunos municipios ofrecen incentivos para atraer a la gente de la ciudad, como en el caso de A Xesta
, en Pontevedra.

Comprar una vivienda rural tiene infinitos encantos, sin embargo, conviene sopesar todos y cada uno de los factores personales y familiares antes de dar el paso definitivo. Ahora te toca decidirte a ti: ¿pueblo o gran ciudad?

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